Comunicado: Un nuevo 14 de abril


| 14 de abril de 2019 -
Anticapitalistas Canarias |


El pasado día 1 de abril hizo 80 años del fin oficial de la Guerra Civil, en el que se proclamó la victoria de la reacción militar fascista.

A los horrores de la guerra le siguieron la tragedia de la posguerra, con centenares de miles de personas encerrados en cárceles y campos de concentración; con la persecución sistemática del pueblo diezmado y vencido; con juicios militares, largas condenas de prisión, miles de fusilados.

Aún hoy, tras varios años de la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica no ha habido, ni restitución de la verdad histórica, ni justicia para los crímenes de guerra y contra la Humanidad, ni reparación a las víctimas de la Guerra y la Dictadura.

La mal llamada Transición no puso fin al dominio de los vencedores de la Guerra. Fue un pacto de amnesia, de blanqueo de los responsables del alzamiento, la guerra y la dictadura, de sus herederos políticos y económicos. Fue, finalmente, un acuerdo que respetó los aparatos de la dictadura, militares, policiales, judiciales, presididos por el heredero de Franco, a título de Rey.

Este pacto quedó consagrado con la Ley de Amnistía de 1977 y la Constitución de 1978. Pasados ya más de 40 años de la promulgación de la Constitución, se debate si anular la Ley de Memoria Histórica, si permitir excavaciones, si celebrar funerales y homenajes a las víctimas de tanto horror.

Desde el inicio de la crisis económica en 2007-2008, se rompió el consenso social que sustentaba el Régimen del 78. Dicha ruptura ponía de manifiesto la necesidad de un cambio radical frente a la crisis económica, social, política y de Estado. El 15-M fue su reconocimiento público.

La desafección masiva dio lugar, entre otras novedades, al nacimiento de nuevas formaciones políticas, y de cambio en la configuración de la representación en el Congreso. Supuso el fin del bipartidismo PSOE-PP. La esperanza que representó la movilización iniciada el 15-M, la abdicación del heredero de Franco, las elecciones europeas de 2014 y las autonómicas y generales de 2015 ha desaparecido. La ilusión por conseguir un cambio inmediato mediante una victoria electoral fulminante con una “maquinaria de guerra electoral” pilotada por un líder carismático se ha desvanecido.

El acceso al gobierno de la derecha y de la extrema derecha en las pasadas elecciones andaluzas, fruto del desgaste del PSOE por sus políticas socioliberales y de una corrupción crónica en las instituciones, propiciaron una amplia abstención. El descenso de Adelante Andalucía (suma de Podemos, Izquierda Unida y formaciones nacionalistas) que pierde más de 300.000 votos y 3 diputados son reflejo de la pérdida de expectativas, de desánimo y de retirada de confianza en quienes se suponía reflejaban ese cambio. La movilización social en la calle no ha cesado de hacer frente a esas políticas conservadoras del nuevo gobierno andaluz.

Frente a eso, la victoria de la derecha y la extrema derecha aliadas para sustituir al PSOE y promover el desmantelamiento de toda medida redistributiva, de imponer el neoliberalismo económico.

Esa derrota electoral marca el nuevo ciclo político, lo mismo que el conflicto en Cataluña que evidencia la necesidad del reconocimiento del derecho a decidir de las naciones oprimidas. La represión del 1-O, la aplicación del artículo 155 que suspendió la autonomía, los encarcelamientos y enjuiciamientos de representantes públicos acusados de rebelión por convocar un referéndum declarado ilegal, la disposición a la continuidad del 155, con penas de decenas de años para los presos políticos, la disolución de organizaciones independentistas, el fin de las autonomías son los ejemplo de retroceso de derechos y libertades que quieren imponer los “constitucionalistas”.

Se cierra así el ciclo abierto con el 15-M de 2011.

No hay soluciones mágicas. Se acabó la ilusión del “asalto a los cielos”. La crisis sigue abierta, con una mayoría social que soporta cambios legislativos como la Ley de Seguridad Ciudadana, las reformas laborales, la reforma del sistema público de pensiones. Cambios para dar una salida en beneficio de “la única minoría peligrosa, los ricos”.

La pérdida de ilusiones no nos ha llevado a la resignación:

Las huelgas de mujeres de estos dos últimos años, con su masividad, con la incorporación de la juventud, muestran la capacidad de resistir, de vencer a la reacción y al fascismo. Su enfrentamiento decidido con quienes quieren derogar las conquistas de las mujeres nos llena de esperanza. En la lucha por la igualdad de todas las personas el objetivo es poner la economía al servicio de la vida, no de los beneficios de la “ minoría peligrosa”.

El movimiento de pensionistas, que ayer hizo una demostración de fuerza en todo el Estado, encabezado por luchadoras y luchadores contra el franquismo, muestra la continuidad de las mejores tradiciones del movimiento obrero y se afirma como una batalla de la clase trabajadora por establecer y consolidar para el futuro el derecho a una pensión pública digna, que quiere acabar con la brecha de género y garantizar una pensión suficiente, que mantenga su poder adquisitivo.

La movilización internacional de la juventud ante el cambio climático expresa la urgencia de tomar medidas que impidan el calentamiento del planeta, acabando con el capitalismo depredador de recursos.

La luchas de trabajadoras y trabajadores en precario, como las kellys abren la posibilidad de reconstrucción de un nuevo movimiento obrero, lejos del oficialismo de conciliación de clases y corresponsabilización de la crisis.

Ante los procesos electorales de este mes y el próximo no permanecemos indiferentes:

No permitiremos que gane el trifachito, que quiere legitimar una política de recentralización, de represión, de imposición de medidas para aumentar los beneficios de la “ minoría peligrosa” a costa de la mayoría social.

No consideramos que quienes empezaron con las medidas austeritarias, quienes promovieron la reforma del artículo 135 de la Constitución para garantizar el pago de la deuda privada convertida en pública, el PSOE, o quienes dieron continuidad y agravaron esa política, el PP, sean un muro frente al ascenso de la extrema derecha, a la que han abierto paso, y en el caso del PP, que incorpora muchas de sus propuestas a su programa.

Hay que votar a quienes representan, a veces sin pretenderlo, la resistencia a la política de desposesión de bienes comunes, de regresión fiscal, de represión a quienes exigen otra salida en beneficio de la mayoría.

Hay que construir y fortalecer los movimientos sociales, luchar desde los centros de trabajo, de estudio, en las calles y plazas por el trabajo digno, los servicios públicos, la vivienda y las libertades.

Es la hora de las confluencias de las luchas, de la construcción de su expresión política.

Desde Anticapitalistas Canarias estamos por trabajar por el derecho a decidir, por un Estatuto de soberanía; por una fiscalidad progresiva, frente a un Régimen Económico y Fiscal canario (REF) que da privilegios a esa minoría de siempre y por un sistema electoral proporcional.

Tenemos que iniciar un proceso constituyente que pueda permitir la creación de la República Canaria, que decida que articulación quiere, que fórmulas de relación con los pueblos del Estado, empujando el cambio a una economía que respete la naturaleza y la vida.

¡¡Viva la República!!

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